03/09/2026
*Bocas cerradas*
Daniel 6:22
*¿Qué leones rugen esta semana alrededor de tu vida?*
El milagro de esta historia tiene una precisión quirúrgica: Dios no mató a los leones, ni los sacó del foso, ni durmió a Daniel para que no sintiera miedo. Simplemente _*«cerró la boca de los leones»*_ (Daniel 6:22, NBLA).
*Las fieras siguieron allí toda la noche: su aliento, su tamaño, sus garras, el sonido de sus pisadas en la oscuridad.* Todo el peligro permaneció presente; solo quedó desactivado.
Así obra Dios muchas veces, y conviene saberlo para no malinterpretar Sus silencios. *Pedimos que quite el problema; Él prefiere a menudo dejarlo cerca, pero sin poder para destruirnos*. La enfermedad sigue, pero no devora la fe. El conflicto sigue, pero no devora la paz. *La escasez aprieta, pero no devora el gozo.* Los leones rugen, pero no muerden más allá de lo que Dios permite. Pablo conoció esa misma medida: pidió tres veces que le quitaran la espina, y recibió en cambio: _*«Te basta Mi gracia»*_ (2 Corintios 12:9, NBLA).
Hay algo más aquí. Un cristiano de la antigüedad habría notado el eco: _*«nuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quién devorar»*_ (1 Pedro 5:8, NBLA). El rugido es real, pero para el que está en Cristo, la boca está judicialmente cerrada: *en la cruz, Jesús desarmó al acusador. Ruge, amenaza, intimida; pero devorar, ya no puede.*
*No le pidas a Dios solamente fosos sin leones;* pídele lo que le dio a Daniel: *paz en Su presencia.* Aprende a dormir sabiendo que ninguna fiera de tu vida tiene la mandíbula libre. Todas responden a Aquel que las cerró.
*Dios no siempre saca los leones de tu foso, pero ninguno de ellos puede morder sin Su permiso.*🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏