31/08/2026
Una casa no se termina cuando termina la obra.
Hay una segunda etapa.
Una más personal.
La de empezar a incorporar aquello que no se elige por cómo combina, sino por lo que significa.
En este proyecto hubo una consigna: elegir 15 imágenes importantes de su vida.
No necesariamente las más lindas.
Las que representaran personas, momentos felices, etapas o cambios que hubieran dejado algo.
De esa elección aparecieron sus abuelos, sus padres, su hermana, su sobrina. Distintas épocas de una misma vida que hoy encuentran un lugar en su primera casa.
Las imágenes se organizaron en tres cuadros y pasaron a formar parte del espacio. No como un elemento separado del diseño, sino integrado a él.
Y quizás ahí sucede algo importante.
Una casa puede estar perfectamente resuelta y, sin embargo, todavía no hablar de quien la habita.
Cuando los recuerdos, los vínculos y las cosas que tienen significado empiezan a encontrar su lugar, el espacio cambia.
El diseño y la vida empiezan a convivir.
Y la casa deja de ser solamente un lugar nuevo para empezar a convertirse en un lugar propio.
¿Qué momentos de tu vida elegirías para llevar con vos a tu casa?