15/10/2026
Estas viviendas no eran feas. Eran espacios que habían dejado de acompañar a quien vivía en ellos: distribuciones que no se entendían, materiales que ya no daban nada, rincones que se llenaban de cosas porque no había un sitio pensado para ellas.
Lo que cambia entre el antes y el después no es solo el aspecto. Es que ahora cada cosa tiene su lugar, la madera aporta calma en lugar de ruido y los materiales están elegidos para que sigan funcionando bien dentro de diez años, no solo este invierno.
Un espacio ordenado se nota antes de que sepas explicar por qué.