30/10/2026
Una vez al año, en México, los mu***os vuelven a casa.
Para los mexicas morir era empezar un viaje: cuatro años y nueve niveles hasta el Mictlán, con un xoloitzcuintle como guía. Les dedicaban dos fiestas, una a los muertecitos y otra a los grandes, y de ahí vienen el 1 y el 2 de noviembre. La ofrenda sigue siendo el mismo gesto: un camino de cempasúchil, “veinte flores” en náhuatl, agua para la sed del viaje y la comida que les gustaba en vida.
En esta fiesta hasta la muerte tiene nombre. La Catrina nació en 1912 como la Calavera Garbancera de José Guadalupe Posada, una burla a quienes presumían lo que no eran, y Diego Rivera la vistió y la bautizó en 1947.
En 2008 la UNESCO la inscribió como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y en 2017 una película la llevó al mundo entero con la idea que aquí siempre se supo: alguien sigue vivo mientras alguien lo recuerda.
Aquí a los mu***os se les recibe.
¿A quién vas a recibir este año?